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miércoles, 11 de mayo de 2016

“¿Quiénes son estos alemanes?”

Un refugiados sirio causa sensación con un vídeo de denuncia grabado en Berlín.


Berlín 


Firas al-Shater, un refugiado sirio que vive desde hace dos años y medio en Berlín, era un perfecto desconocido. Su meta en la vida era terminar los estudios en una academia de cine para poder dedicarse a rodar documentales con fuerte contenido social. Pero el joven aprendiz de cineasta de 25 años, que habla un alemán excelente, tuvo una idea genial, que lo ha convertido en el refugiado más famoso del país, alabado por la prensa de todos los colores y aplaudido y venerado en las redes sociales.
El joven, que ya había dado sus primeros pasos de cineasta en su país, colgó un vídeo de tres minutos en YouTube y también en una web dedicada a los refugiados donde se formula una pregunta que tiene una profunda actualidad en un país que ha recibido más de un millón de refugiados. “¿Quiénes son, en realidad, estos alemanes?”, se pregunta Firas en el vídeo.
Para buscar una respuesta, el joven decidió recurrir a una provocación. Un buen día apareció en la Alexander Platz, se tapó los ojos con un pañuelo y escribió en un cartel una frase provocativa. “Soy un refugiado sirio. Yo tengo confianza en ti. ¿Tú confías en mí? ¡Abrázame!”. La reacción de los transeúntes tardó en llegar, pero el resultado final convenció a Firas para colgar el vídeo en YouTube, donde cuenta algunos detalles de su vida en Siria y las conclusiones que logró sacar después de su experimento.
Sentado en un sofá pasado de moda, Firas, que luce aretes en sus dos orejas, un pequeño piercing que le atraviesa el labio inferior y una tupida barba, cuenta que nació en Siria y que se dedicaba a hacer documentales, cuando no le enviaban a prisión. “Llegué a Berlín y quería aprender el idioma y conocer a la gente, pero antes que nada, quería saber qué tipo de gentes son estos alemanes”.
“La primera persona que me abrazó fue un turista que quiso hacerse un selfie”, cuenta el joven. “Pero después de un tiempo, la gente comenzó a acercarse”. Fue entonces cuando Firas llegó a la conclusión de que los alemanes, cuando comienzan con algo, son incapaces de parar.
“Aprendí que los alemanes necesitan más tiempo, pero luego no pueden parar. Por eso, creo que la integración [de los refugiados] será un éxito”, afirma con una amplia sonrisa dibujada en su cara.
El vídeo de Firas al-Shater ya ha sido visualizado por más de 400.000 personas en YouTube. El éxito es fácil de explicar en un país donde una gran mayoría de alemanes se interroga cada día sobre las consecuencias que tiene para el país la llegada de cientos de miles de refugiados, en su mayoría musulmanes. ¿Son buenos profesionales, son buenos trabajadores, son gente honesta o son peligrosos?
Firas le da la vuelta al tema y con ingenuidad, humor y una buena pizca de ironía decidió enviar un mensaje amable y conciliador a sus anfitriones. Aunque su vídeo no acabará con la campaña que llevan a cabo grupos de ultraderecha contra los refugiados, ya ha conseguido que mucha gente vea a los refugiados con otros ojos.
Firas aprendió el arte de comunicarse con la gente en Damasco, donde estudió actuación. Cuando estalló la primavera árabe y se iniciaron las manifestaciones contra del régimen de Bachar el Asad, el aprendiz de actor no dudó un instante y se sumó a las protestas, una decisión que le costó la expulsión de la universidad.
Su siguiente paso fue conseguir una cámara para mostrarle al mundo lo que estaba pasando en su país. Los servicios secretos lo detuvieron, lo torturaron y después de nueve meses pudo recuperar la libertad. Su familia había pagado por ella. Después de vivir una breve temporada en Turquía, Firas logró llegar a Berlín para participar en un proyecto cinematográfico sobre su país.
En la capital alemana Firas decidió no regresar Siria y se convirtió, a causa de la represión que había vivido, en un asilado político.

viernes, 6 de mayo de 2016

El milagro del niño Osman, del "infierno" de Idomeni al hospital La Fe de Valencia.

El niño afgano de 7 años será trasladado a España para ser tratado de la parálisis cerebral que padece.




Osman, de 7 años, apenas pesa 7 kilos al alcanzar el campo de refugiados de Idomeni. Un hilo de vida sostiene su existencia, marcada por la travesía que le ha llevado hasta las puertas de Europa; una fragilidad que amenaza con quebrarse por una parálisis cerebral que sufre desde que nació. Son los primeros días de abril y, sin saberlo, pasará un mes en este escenario, "un lugar que es peor que el infierno", donde presenciará la lluvia de gases lacrimógenos de las autoridades macedonias y los pelotazos de goma. Y también será protagonista de un milagro: el que, gracias al empecinamiento de un grupo de personas, le llevará a él y a su familia a España, con todos los papeles en regla y un tratamiento adecuado para su enfermedad.
Quien habla de Idomeni como un infierno es Javier Bodego, coordinador del proyecto de refugiados de Bomberos en Acción, ONG que ha logrado este objetivo. "Es mucho peor, porque hace dos días jarreaba y veíamos a los niños llenos de barro; ahora hace un calor imposible y se queman al sol -explica Bodego desde Idomeni-. Y la familia de Osman está, si cabe, mucho más expuesta".

lunes, 25 de abril de 2016

La ministra de inmigración de Noruega "se corona".

Críticas a una ministra noruega que quiso sentirse como un refugiado... con un traje de buzo

Sylvi Listhaug se lanzó a las aguas del Mediterráneo con un moderno traje impermeable y fue 'rescatada' por la lancha desde la que saltó. Es la responsable de Inmigración y en noviembre, unas declaraciones suyas levantaron la polémica, al decir que su país no debería aceptar más refugiados.

Sylvi Listhaug es la ministra noruega de Inmigración. En noviembre, realizó unas polémicas declaraciones en las que expresaba que su país no podía aceptar más refugiados, llegando a citar a Jesucristo: "Jesús se preocupaba de que ayudáramos a tantas personas como sea posible. En Noruega ya no es posible atender a más".
Esta semana, quizá en un intento de mejorar su imagen al respecto, Sylvi Listhaug decidió llevar a cabo un gesto simbólico con los refugiados... pero lo ha empeorado. Viajó hasta la isla de Lesbos para conocer de primera mano el drama de los refugiados, y no tuvo otra ocurrencia de subirse a una lancha y desde ella, lanzarse al mar para "sentir lo mismo que un refugiado".

Lo que pasa es que Listhaug ni siquiera se mojó: saltó al agua en un traje de buzo, impermeable y totalmente equipado, para luego ser 'rescatada' por la lancha en la que viajaba.